Carnival. Sistema modular de telepresencia distribuida

23.01.2015 18:30h

La “presencia real” tiene algo inconfundible y absolutamente propio, completamente insustituible. Y la telepresencia lo sabe, y por ello se llama así “tele-presencia”. No es una presencia sin más. Es una presencia que se niega a sí misma como verdadera presencia, ya que reconoce su carácter “distante” (tele). Pero tal negación no reduce por completo la idea de que sea “presencia” en algún sentido. Aquí hay una dialéctica, esto es, una contradicción inherente al concepto mismo de “tele-presencia”. Su carácter utópico se identifica justo con esa contradicción. Es una afirmación que se niega. Lo telepresente NO PUEDE estar presente, pero nos aferramos tozudamente a esa utopía.

 

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